El acoso sexual es cualquier tipo de conducta no deseada y recibida con el objetivo de establecer un contacto erótico entre personas sin relaciones de poder. Cuando esta situación se da de una persona que tiene autoridad hacia una que está subordinada, se le nombra hostigamiento sexual.
Ambas son igual de graves, pues son conductas de violencia, y deben denunciarse. Aunque desde siempre ha existido, por ignorancia o por incompetencia comunicativa, tanto hombres como mujeres debemos entender que no se trata de un juego y que no resulta inofensivo, pues puede causar daños emocionales en las víctimas, ya que la sexualidad es una parte de la vida muy íntima que se debe compartir en situaciones de confianza y seguridad, lo cual no ocurre cuando se realiza sin consentimiento de las personas involucradas, como cuando alguien es víctima de un asalto.
Si detectas que alguien conocido te está acosando o te incomoda algo de lo que te dice o la forma en que te mira, puedes decirle con voz clara: "No me agrada que hagas eso". Es posible que, con eso, se detenga la acción. Si se trata de algún desconocido o de una acción claramente de acoso, es mejor una respuesta más defensiva como decir: "Deja de acosarme o te voy a denunciar". Si la persona que te está acosando u hostigando sexualmente no entiende y continúa con esa acción, pide ayuda con voz fuerte a quien esté cerca y denuncia, por tu propio bien y el de otras personas.
En la escuela, puedes acudir de inmediato a compañeros, profesores u otro personal de la institución, para que recibas atención por parte de la dirección escolar, pero si no atienden a tu situación o minimizan el problema, puedes solicitar ayuda a la policía local y, desde luego, no olvides comunicarte con algún adulto de tu familia.
Además de cuidarnos personalmente, debemos estar listos para ayudar a otras personas que lo requieran ante el hostigamiento y el acoso sexual.