Los seres humanos tenemos un conjunto de emociones: enojo, vergüenza, culpa, alegría, tristeza y miedo, que tienen un papel importante en el desarrollo y la preservación de la vida. Por ejemplo, el miedo nos permite alejarnos de un lugar peligroso y la vergüenza nos impide andar desnudos por las calles, para cumplir con las normas sociales. Pero, si no sabemos manejar las emociones y dejamos que ellas nos controlen, tendremos problemas al relacionarnos con los demás y guiar nuestra propia vida. Si a un niño no se le enseña a comprender que los berrinches no son la forma adecuada de conseguir lo que quiere, cuando sea adulto seguirá haciendo berrinches en el noviazgo y el matrimonio para salirse con la suya.
Aprender a manejar las emociones es una habilidad y conocer diferentes estrategias para lograrlo es un conjunto de herramientas que todos necesitamos para resolver problemas y mantener relaciones sanas con nuestros seres queridos y otras personas con las que convivimos día a día como la escuela y el lugar de empleo.